Ojetofília galopantis

Por fin. Por fin vuelvo a confiar en la Humanidad. Por fin leo noticias con enjundia: han vuelto la anofília y la chorranalidad a nuestras vidasUno de los más leídos de la semana son los bombones en forma de ano que repueblan las redes de likes y comentarios ingeniosos. ¡Menos mal! me empezaba a extrañar que no nos hubiéramos cansado antes de tanta noticia chunga y profunda sobre el panorama internacional: muertos, guerras y esas cosas que solo ensucian nuestro espejismo de bienestar. Y para no perder tono, vuelve a la carga como una de las tendencias de moda entre las celebrities, el blanqueamiento perianal. Total, que va de culos. De lo mucho que nos preocupa su forma, y parece ser, también su color. Se ve que ahora para estar a la altura de los valores sociales en auge, hay que tener un agujero bien blanquito, no fuera el caso que de sacar tanta mierda la zona se volviera desagradable. O sea que todo lo que teníamos ahorrado para quitarnos las arrugas, ponernos tetas, arreglarnos la nariz, quitarnos costillas, grasa, etc, etc, etc, pasa a un segundo plano para invertirse en nuestro querido ojete.

dali-salvador-1904-1989-spain-dix-recettes-d-immortalite-l-i-1296304Lo gracioso del caso es que esta sugerente moda no es nada original. Para que luego nos pensemos que nos inventamos algo. Resulta que si te paseas por el Museo Dalí, entre lo miles de objetos curiosos que te encuentras, hay unos estupendos candelabros que representan un par de culetes. Los traseros de los Dióscuros, Cástor y Pólux, que también se encuentra en un grabado titulado “La inmortalidad de Cástor y Pólux”. Y ahí queda todo5211393_1 dicho, muy a la daliniana. Dice la mitología griega que los dos gemelos, hijos de Leda fecundada por Zeus convertido en cisne (el muy bandido), eran tan exactamente iguales, que solo se les podía diferenciar por el agujero del culo. Es decir, que ya los griegos le daban un gran valor al ano, que por suerte, nuestra avanzadísima sociedad, ha sabido recuperar a tiempo. Seguro que si Pericles hubiera podido, en la Atenas del s.V a.C., el blanqueamiento de culo hubiera sido una práctica obligada. Igual que comer bombones, o lo que fuera, con su forma.

Lástima que no se haya inventado aún el blanqueamiento de cerebros, el lugar de nuestro cuerpo de donde definitivamente, sale más y más auténtica mierda.

Leda Atomica

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