Oxímoron

A los que miramos con los ojos cerrados. Y vemos elefantes.

#lovewins

Me gusta pensar que muchas veces la verdad es un oxímoron. Que en lo que parece el seno de una contradicción imposible de resolver, está la respuesta de todo. Y es que a veces todo no tiene respuesta; a veces simplemente, ES.
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Ojetofília galopantis

Por fin. Por fin vuelvo a confiar en la Humanidad. Por fin leo noticias con enjundia: han vuelto la anofília y la chorranalidad a nuestras vidas Seguir leyendo “Ojetofília galopantis”

Más Platón y menos Prozac

Estaba yo escondida tras una cordillera de kleenex, llorando a moco tendido con la desesperación que solo el primer desamor te brinda. Ese que nunca se iba a terminar, que sería siempre maravilloso y que te haría comer perdices hasta no poder pasar por la puerta.  Entre hipo, suspiro y chorro de lagrimones, conseguí levantar la cabeza para mirar a mi padre, que estaba sentado a mi lado con un libro entre manos (para variar). Me dirigió una compasiva ojeada por encima de los lentes y me soltó: “cuando termines de llorar, lee, hija lee. Leer te lo curará todo”. Y se quedó tan ancho.

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Curvas peligrosas

A todos los hombres que saben amar a las mujeres

ivantriay

Adoro a los hombres. Incluso diría que tengo algunas características bastante masculinas, corroboradas por amigos y amigas varias, y conste que las considero todas virtudes.

Adoro a los hombres por lo distintos que son de nosotras y por lo mucho que se nos asemejan. Porque me parecen tremendamente bellos. Y aunque suene cursilongo, los hombres de mi vida (que por fortuna son unos cuantos) son de lo mejor que me ha pasado: nobles, con sentido del humor, buenos, luchadores, respetuosos y un sinfín de etcéteras. Será que soy suertuda, que le vamos a hacer. Seguir leyendo “Curvas peligrosas”

Más que mil palabras

Hace años que no falto nunca a la cita anual de la exposición de los premiados por la Fundación Word Press Photo. Porque me apasiona la fotografía, porque me gusta estar al tanto de la actualidad sociopolítica (o al menos intentar no sentirme una cazurra absoluta) y porque sigo creyendo en que las artes tienen mucho que hacer y que decir con respecto a lo que pasa en el mundo.

Sin embargo, a pesar de mi gran admiración y respeto por los profesionales que se lo juegan todo para poder tirar una instantánea,  este año he tenido sensaciones encontradas ante las distintas imágenes seleccionadas: Seguir leyendo “Más que mil palabras”

Manikiss

Cualquier excusa es buena para embarcar en un avión, y más si el destino es París. Suena cursi pero es cierto. Solo hacía falta sumarle a la ciudad de las bohemias una exposición monográfica sobre el desnudo masculino, que se inauguró a inicios de otoño en el Musée d’Orsay. Masculin/Masculin quiere mostrar en perspectiva la representación del cuerpo del hombre en el arte (desde 1800 hasta hoy), reivindicando su importancia frente a la preeminencia del cuerpo femenino en el mundo de las artes y de la imagen desde el inicio de los tiempos. ¡Ya era hora! Pues sí, ya lo era.

Para goce y disfrute de los amantes de la belleza en general, por fin alguien se ha hartado de tanta tontería y se propone una exposición que ilustre lo que es por un lado tan evidente y políticamente correcto, y por el otro, verdaderamente subversivo: que hombres y mujeres somos tan distintos como iguales. Seguir leyendo “Manikiss”

de Guante Blanco (o negro)

De la misma forma que nunca me pedí un Príncipe Azul, sinó que siempre me resultaron mucho más atractivos lo piratas o los caza-recompensas, recuerdo perfectamente que uno de mis juegos imaginarios favoritos era hacer de espía o de ladrona. Ya pre-púber, con doce lindos años cumplidos, me pasé meses (sí, meses) intentando imitar en el pasillo de mi casa a escondidas los precisos y sinuosos movimientos de Catherine Zeta-Jones en “La Trampa” (1999); que muy a pesar de mi yo de “arte y ensayo”, sigue siendo una de mis películas predilectas. Dejé de practicar con tensos hilos rojos hace algún tiempo, pero me ha quedado en la recámara una ambigua atracción por la ilegalidad en el mundo de mis pasiones (y por tanto de mis peligros): el arte. Robar arte con arte. Seguir leyendo “de Guante Blanco (o negro)”