Carta a una vieja conocida

A mi Yo de cinco años

Hola tú,

No sé si te vas a sentir orgullosa de lo que te cuente, pero tengo que confesarte que es lo que hay. Seguir leyendo “Carta a una vieja conocida”

Ojetofília galopantis

Por fin. Por fin vuelvo a confiar en la Humanidad. Por fin leo noticias con enjundia: han vuelto la anofília y la chorranalidad a nuestras vidas Seguir leyendo “Ojetofília galopantis”

all you need is LOVE (and WiFi)

Hace un calorazo impresionante aunque sea primera hora de la mañana. Bien empañada en sudor después de un buen par de horitas de trekking, llego de nuevo abajo y lo veo: brazo alzado, móvil en mano. El gesto de nuestro siglo. En medio de Machu Picchu. Seguir leyendo “all you need is LOVE (and WiFi)”

Amor aPPlicado

En uno de los primeros posts me imaginé cómo serían los inicios de las relaciones si tuviéramos un GPS o un mapa virtual de la persona que tenemos delante. Como un código QR que nos evitara todos los procesos de ligoteo que tanto nos gustan a algunos, y tanto disgustan a otros. Para no equivocarnos y esas cosas. Ilusa de mí: ¡un código! Apenas ha pasado un año y tenemos a disposición de nuestros smartphones-aviones toda una retaíla de apps i upps! destinadas EXCLUSIVAMENTE a ligar. ¡Con lo sutil que era Facebook!

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Insectos de compañía

Más de un año después de haber hablado del hombre-pavo (y sin tener a león alguno en el horizonte), siguen sorprendiéndome nuevos animales en la jungla de la vida. Teniendo en cuenta las fechas no es de extrañar que la fauna se ponga interesante: ya está aquí la primavera. Y además de florecer los capullos y llenarse todo de polen y estornudos, llegan los insectos. Seguir leyendo “Insectos de compañía”

Dormir, tal vez soñar*

*Hamlet, Shakespeare

Un buen despertar puede depender de varias cosas. De quién se despierte contigo. De dónde hayas dormido. De lo que cenaste (o bebiste) la noche anterior. De las condiciones del entorno. O del tipo de alarma que tenga tu despertador. Todas ellas son más o menos modificables a voluntad de cada uno. En teoría, tú eliges con quien duermes, dónde lo haces, lo que cenas (o bebes) y, por descontado, la alarma que suena en tu despertador. Lo que no eliges es lo que sueñas. Seguir leyendo “Dormir, tal vez soñar*”

Llámale apodo, que suena mejor

” Se necesitan dos años para aprender a hablar, y sesenta para aprender a callar”

E. Hemingway

Una de los pasatiempos más enriquecedores y absurdos del habitante de una ciudad, es quedarse sentado en la calle o en un bar, y observar escuchando cuidadosamente, los micromundos que se ofrecen  ante su avidez antropológica. La variedad es inabarcable, y sin embargo, hay ciertos patrones comunicativos que se repiten. Se repiten tanto, que una sufre a veces una sensación muy extraña: mezcla de dejavú y de catarsis barata (por identificación). Debido a mi femenina condición, sin querer o queriendo, tiendo a fijarme más en las conversaciones entre mujeres, sean de la edad que sean. Y sí, tengo que reconocer, que resulta escalofriante darse cuenta que parecemos discos rallados hechos con el mismo material. Seguir leyendo “Llámale apodo, que suena mejor”